martes, 4 de marzo de 2008

Tormenta

Bien el día de ayer pude haber tomado el interés de reposar un rato ese foco ocular para perderme entre la niebla de mis sueños, pero la luz de fuera hipnotizaba con su dulce intensidad, formando formas etéreas en los cúmulos grisáseos del cielo. Que belleza... que sinfonía...

Tormenta de mares que se cuela por la ventana, tras el dormitar contínuo de sus fuerzas reservadas, para así en la madrugada descanzar bajo los rayos de plata.

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